Maridaje de vino y titanio

20061128192333-leecubo.jpgFuente: http://www.am.com.mx
José Luis Meza
Foto: Cortesía

Si quiere convencer a Frank Gehry a realizar un proyecto invítele un vinito.

El legendario autor del Guggenheim Bilbao, que tiene entre sus méritos haber ganado el Premio Pritzker de 1989 y ser el único arquitecto que ha aparecido en Los Simpson (diseñó el Concert Hall de Sprinfield que luego se convirtió en prisión), se había negado en principio a aceptar la propuesta de un nuevo encargo español, porque le parecía muy chiquito como para andar volando varias veces desde Los Ángeles.

Sin embargo, los propietarios de la afamada vitivinícola española Marqués de Riscal, no se dieron por vencidos e invitaron a Gehry a visitar sus antiguas bodegas en Elciego, epicentro de la actividad vinícola en la región de la Rioja Alavesa, en el País Vasco.

La sección más antigua de las bodegas del Marqués de Riscal data de 1858 y aloja, en una parte que con toda justicia se denomina La Catedral, una muestra con botellas de todas las cosechas producidas por la casa desde 1862.

Ahí, le sacaron a Gehry una botella del año de su nacimiento: 1929 y, según platicó el arquitecto al diario español El Mundo, “Estaba muy buena, y después de unas cuantas copas, acepté”.

Ese proyecto, que al principio sólo iba a ser una nueva cubierta para las viejas bodegas, fue creciendo a lo que ahora es la Ciudad del Vino, un complejo inaugurado oficialmente el pasado 10 de octubre por el rey Juan Carlos y que abarca las centenarias bodegas de Marqués de Riscal, un spa de vinoterapia, un restaurante y el edificio de Gehry, que es tanto hotel como sede corporativa de la compañía.

Buena cosecha

Un maridaje entre las formas arquitectónicas de la era espacial, un entorno antiguo y un generoso paisaje natural pleno de viñedos, se da en la Ciudad del Vino, un complejo de 100 mil metros cuadrados dedicado a la “elaboración, cuidado y estudio del vino, que ofrece la posibilidad de disfrutar en su esencia más pura y natural de todo lo que el vino y sus gentes representan”.

La esencia del conjunto son los viñedos y la vieja bodega de data de 1860, época en que Camilo Hurtado de Amézaga, Marqués de Riscal, impulsó la producción industrial de vino en la región. La gran aceptación de los vinos del Marqués hizo posible que su bodega se ampliara en 1883.

Contrastando con la discreción y humildad de las viejas bodegas (que han sido renovadas y expandidas como parte del proyecto), el edificio de Frank O. Gehry luce como un motociclista acelerado corriendo entre un quieto viñedo decimonónico.

Las emblemáticas formas abstractas y escultóricas de Gehry, que semejan petrificados lienzos de seda ondeados por el viento, se hacen presentes “again” en su segundo edificio español, que nuevamente, al igual que el Guggenheim Bilbao, apuesta por el titanio como material estrella.

La variante está en el color. Las placas de este resistente material galáctico han sido coloreadas con tonos que aluden al vino y la identidad de Marqués de Riscal: rosa para representar un encendido tinto; dorado, como la malla que recubre las botellas de Riscal y plata, como la cápsula que cubre el tapón de corcho.

El extrovertido edificio escultórico de Gehry, de cuatro plantas, también incorpora materiales más terrenales, como la madera y la piedra caliza, para crear un entorno cálido y confortable en el interior de la sección que aloja al hotel.

Aunque no lo parezca de inmediato, el Gehry alavés trata de llevársela bien con el entorno, ya sea a través de sus generosas terrazas con vistas espectaculares hacia los viñedos y el viejo pueblo de Elciego y con una sutil muestra de respeto al edificio más emblemático de la localidad. El nuevo hotel y sede de Marqués de Riscal es deliberadamente un metro más bajo que la torre de la iglesia de San Andrés.

“He querido diseñar algo excitante, de fiesta, porque el vino es placer”, señaló Frank Gehry en la rueda de prensa posterior a la ceremonia inaugural, donde también reconoció que, como todos los edificios de formas vanguardistas, “al principio parece un poco raro, pero luego se consolidan en las mentes; el edificio necesita su tiempo”.

Y es que, como los buenos vinos, el proyecto llevó su tiempo. La maqueta fue presentada en el año 2000, pero fue hasta 2003 que inició la construcción, con un presupuesto de 70 millones de euros para todas las partes del complejo.

Atrae atención

Desde su presentación, el proyecto había atrapado la atención de la escena arquitectónica internacional, pues en opinión de algunos críticos, el lenguaje utilizado por Gehry, era aún más avanzado que el empleado en el Guggenheim de Bilbao. Consecuencia de este interés fue la inclusión de la Ciudad del Vino en la muestra “Nueva arquitectura española”; presentada por el MoMA de Nueva York en mayo pasado.

En las obras se han empleado más de mil 800 metros cuadrados de titanio coloreado importado de Japón; mil 750 metros cuadrados de acero inoxidable; mil 200 metros cuadrados de muros cortina y más de 3 mil metros cuadrados de voladizos a manera de viseras metalizadas, para impedir la insolación directa del edificio.

Pero más que un paso adelante en la modernización de una empresa con gran historia, la Ciudad del Vino es un templo hedonista de gran refinamiento. El hotel de 43 habitaciones (600 euros por noche) es manejado con el sello Luxury Collection de la cadena Starwood; mientras que el spa es operado por la firma pionera de la vinoterapia, la francesa Caudalíe y el restaurante cuenta con el talento del chef riojano Francis Paniego.

La obra no sólo significa un parteaguas arquitectónico para un poblado de apenas mil 200 habitantes, sino también para la naciente corriente de “enoturismo” que está cobrando forma en la región de La Rioja y para los planes de expansión de Marqués de Riscal, que con este proyecto pretende reforzar su marca y aumentar su volumen de exportaciones.

Como no podía ser de otra forma, Marqués de Riscal ha celebrado la inauguración de la Ciudad del Vino con una edición especial, el tinto “Frank Gehry Selection, 2001”, del que sólo se produjeron 5 mil botellas numeradas, con etiqueta diseñada por el propio Gehry.

28/11/2006 19:23

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]